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lunes, octubre 22, 2007

De mi cuaderno del 2003

Mi historia, comienza en mi habitación. Por cualquier lugar que abro puertas dentro de ella, encuentro un pasaje de él. Había pensado en quemarlos todos, sin embargo todos conducen al mismo lugar: al centro mismo del cuarto y me carbonizaría a mi misma. Mas estoy atrapada en esta prisión; no existe modo alguno de escapar, de salir. Mi única salida es una pequeña ventana enrejada junto al enorme librero. Pero es tan pequeña que tan sólo me permite sacar las manos de vez en cuando y mirar al exterior. He decidido confinarme a mi misma en este lugar. Por siempre. Y abrir cada día una puerta escondida detrás de cada mínima expresión para hallarlo a él…

He dormido en esta cama años enteros. Y recostada en el colchón, mirando el techo parece que nada cambió. No es así. Me equivoqué. Cada vez que abro una puerta nueva, algo se escapa de su interior y matiza la habitación con cientos de tonos sobrios, alegres, tímidos, muertos…

Un suspiro se cuela desde un rincón. Alcanza mi cabello y juega con él. Me molesta. Le encanta fastidiarme mientras escribo; despectivamente lo hago a un lado con el dorso de mi mano y aquel suspiro juguetón, se transforma en un retraído susurro en el fondo de mi closet. Me siento mal por él. No lo merecía. Me acerco a la puerta del lugar dónde guardo mi ropa, la abro, me hago pequeña y lo busco en el piso. Nada. Sacudo los abrigos y sale disparado de uno de los botones hasta el suelo. Lo acuno en mis brazos. Este suspiro no debe morir y mucho menos si apenas ha nacido. Le canto desafinadas canciones de cuna mas no sirven para consolarlo. Está herido por mi desplante y le sugiero llevarlo a mi próximo viaje. No acepta, tampoco se niega. Entro más al closet. Hasta el fondo. La hallo: una pequeña puerta de madera, vieja, desgastada y enmohecida. Toco con los nudillos y se abre rechinando. Entro…

Una melodía llega hasta mi. Es melancólica. Más aún que el mismo suspiro quien se asoma dentro de mis brazos con ojos saltones para observar mejor. Esta él frente a mi. O al menos frente a alguien quien es igualita a mi. Se abrazan. El amor flota sobre ellos y se confunde con las nubes oscuras que los rodean. Comienza a llover y él la toma de la mano, la jala para que se resguarden… ella no quiere. Ama la lluvia. Lo jala a su vez. Acaricia su rostro enojado y empapado; él accede. Se sientan sobre el pasto mojado. El amor se acerca más y más sin que lo vean. Cuando quiere es muy discreto. La tierra se convierte en lodo y el suspiro en un beso que se zafa de mis manos y se deposita en sus bocas. Se transforma en algo eterno. Y la misma eternidad danza ante ellos con las estrellas sin que se percaten de lo que sucede a su alrededor. Lo demás desaparece y quedan ellos. Nada más. No necesitan nada más. La lluvia me moja también. No notan mi presencia. Debo impedir que las lágrimas salgan esta vez, porque sino, pasará exactamente lo que pasó el otro día: inundan mi habitación, los muebles flotan en desorden, se mojan mis zapatos y lo que está debajo de la cama, me empapo los pies y a veces siento ahogarme. Hasta que nado a la ventana, la abro y las lágrimas salen cual cascada a empapar el patio trasero de la casa. (a veces mojan también la ropa limpia que mi mamá ha colgado).

Me apena ver tanto amor frente a mi y no poder compartirlo. Porque esa era yo. Hace algún tiempo, y ahora vivo aquí encerrada en esta habitación construida por los recuerdos, que se apilan sobre mi techo, temerosos de que alguna tormenta los destruya, refugiándose en los huequitos que dejó la pasión vertida por todos lados…

En fin que no me hallo aquí. Ella y él siguen juntos. Ahora cantan canciones que creí haber olvidado y sin embargo atormentan mi presente con su pasado. Mi suspiro está feliz aquí y mejor aquí lo dejo. Los miro con curiosidad. La piel de ella es pálida, no tanto cómo la mía pero si mucho, la de él es morena. La mirada que él proyecta... hace tanto… olvidé esa expresión. De seguro la guardé en algún cajón escondido dentro de una novela rosa para continuar leyendo una de fantasía o de horror. Sí, creo que cuando lo metí ahí, leía una de horror…

Alguien se acerca. Son sus amigos. Pasan a través de mi cuerpo fantasmagórico. Este no es un parque cualquiera. Es París. Desde estos Campos Eliseos, apenas alcanzo a ver la majestuosa sombra de la torre, que los vigila. Hace un rato, le advirtió a ella que lo olvidara. Con cada peldaño que ella subió, la torre más le pedía que lo dejara. Pues Eiffel sabía lo desdichada que sería la pobre joven en un futuro. Pero ella no la escuchó. Nunca escuché y nunca aprendí a poner atención al lenguaje de las cosas, de los edificios, de los objetos que no hablan nuestro lenguaje.

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15 Comments:

  • ahhhhhh, Sandra Becerril se alimenta de mi alma, jajajaja, ya no juego...... mmmmmm. Ya quiero que sea Sabado, besos y bendiciones para Sebastian.

    By Blogger Miguel Ángel Osorio Hernández, at 12:05 a.m.  

  • Soy el duende 2!! jojojo
    A quién me parezco ajjaja

    Oye Doña Sandra, no manches, este me gustó porque ver nuestra historia desde afuera si es dificil, pero tú lo haces con una prestesa que bueno...

    By Anonymous Anónimo, at 1:03 a.m.  

  • Totalmente sugerente

    besitos

    By Anonymous Anónimo, at 4:57 a.m.  

  • Un relato excelente con un final de impresión. Me encantó leer y disfrutar de tu relato.
    Soy español, de Madrid; he asitido a algunos talleres de narrativa con la editorial Fuentetaja y trato de abrirme paso en la literatura desde hace unos años. Fue un placer. Te dejo un saludo desde España.

    By Blogger josef, at 6:16 a.m.  

  • Oye, si ves por ahi a mi imaginacion, dile que ya regrese sip =( Bueno, despues de mi clase de ingles, que ya tengo algo preparado jeje...

    Gracias y buen inicio de semana =)

    Saludos artos...

    By Blogger Bosé, at 9:07 a.m.  

  • Besos, letras ... cualquier cosa que emane de usted 'ñorita Becerril.

    Pos ta' bien chido.

    UN SALUDO DE CABRONES PARA DON SEBAS, HACE RATO QUE NO CRUZAMOS CAGUAMA O TOLEDANA, COMO EL PAR DE CABRONES QUE SOMOS.

    SALUDOS.

    By Blogger arcgabriel, at 9:22 a.m.  

  • no hay nada de un cuaderno mas viejo? hihihihi digo para ver que era antes del amor que no podias compartir hehehe

    By Blogger Dacrux, at 9:40 a.m.  

  • También viajé, pero un poco más allá, a principios de los noventas; tal vez lo escriba.

    Que tu inicio de semana sea multicolor...

    By Blogger Exenio, at 2:56 p.m.  

  • Hola mucho gusto y muchas gracias por pasar por mi Space de MSN, lo cree con intencion de difundir un poco de literatura mexicana en Internet ya que no se escribir bien pero me encantan las palabras ajenas, me recomendaron mucho tu trabajo y me gusto ese texto dulzon que se queda en el fondo de mi cabeza cada vez que lo leo. Espero que no te moleste que lo haya tomado (y que el copyright sea respetado en internet), no tenia tus datos para localizarte pero queria que mis contactos te leyeran. Si tienes messenger me gustaria entrevistarte uando no estés muy ocupada. Gracias y que Dios te bendiga. <3AmandaDiamantina<3

    By Anonymous Anónimo, at 5:31 p.m.  

  • Lindo y claustrofóbico relato. Imagino que esa melancolía es pasajera, sino pasada. Me trajiste a la mente la última novela de Auster (viajes por el scriptorium). Un beso.

    By Blogger Miroslav Panciutti, at 5:53 p.m.  

  • Y del 2003!!! Vaya... como pasa el tiempo... cada día lo haces mejor y mejor y mejor... quiero leer los del 2020 cuando ganes el Nobel jaja

    tqm

    By Anonymous Anónimo, at 6:08 p.m.  

  • El... sentirà lo mismo, o algo parecido al sentir de ella ?

    còmo hacer para saberlo ?

    un saludo de Lunes.

    By Blogger FENIX, at 7:28 p.m.  

  • Sandrita, paso a actualizarme, me recarga energía leerte.

    Besos.

    By Blogger B West, at 7:43 p.m.  

  • Hola Sandra! pasando a saludar!

    Me gusto el post! muy melancolico! como siempre un placer venir a leerte!

    besos a sebastian!

    By Blogger Abbita, at 10:16 p.m.  

  • Que hariamos sin ese dejo de melancolia?

    By Blogger ✈єℓιzα™ τσdσs lσs Dεяεcнσs яεsεяvαdσs cσρчяιgнτ, at 12:50 a.m.  

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